Hoy el tribunal electoral pone freno a la intentona vulgar y aberrante de quienes se apuntaron en la primera plana a las plurinominales de Puebla. Carlos Evangelista y Edgar Garmendia se habían apuntado y auto elegido –y elogiado-, en las primeras posiciones del listado. ¿y qué fue lo que paso?, que se les cayó
La Cuarta desde Adentro
Por: Jorge Hernández Aguilera / @JorHeAguilera
Agradezco a Gerardo Ruiz la bondadosa oportunidad; de permitirme a través de este espacio vivir (de manera breve y efímera) mi faceta periodística.
Tenemos en frente al mejor ejército del mundo, pero nosotros somos los mejores hijos de México. – General Ignacio Zaragoza (5 de Mayo de 1862, Puebla).
Hace 159 años en los aires que hoy respiramos, se vivía y combatía (con las formas y circunstancias de la época), la dignidad y la esperanza de materializar una soberanía. Se vivía una revolución de esas que se sudan, no de las que se rezan con la boca. La historia nos ha alcanzado.
La llegada a la presidencia en 2018, del gran liderazgo carismático (AMLO), logró invertir parcialmente las relaciones de poder en el ámbito gubernamental. La plutocracia diariamente busca mecanismos diversos para frenar la voluntad popular de materializar la cuarta transformación de la vida pública de México.
Particularmente en Puebla, el movimiento de regeneración nacional (en lo social), y morena (en lo político), se ha mantenido al margen de los ataques e insidias que diariamente “sortea” el presidente de México.
Contrario a ello, la pseudo dirigencia, (penosamente reconocida por Mario Delgado), ha buscado a toda costa contravenir la voluntad del pueblo, del auténtico Obradorismo en Puebla, -ha ignorado las múltiples demandas jurídicas; políticas; y morales del Consejo Estatal de morena en Puebla- siendo el Consejo Estatal el máximo órgano de representación partidista según sus facultades estatutarias.
Para muestra un botón; contrario a cualquier lógica política (básica, elemental) se ha defendido negando toda legalidad y moralidad a un perfil por demás garante de derrota, como lo es el caso de Puebla capital. Lejos de toda prudencia y coherencia política el CEN de morena y sus achichincles en Puebla (Carlos Evangelista y Edgar Garmenta), han buscado imponer a Claudia Rivera Vivanco.
No ha considerado este grupúsculo faccioso y torpe, la nula credibilidad que el desgobierno municipal ha generado en la ciudadanía poblana. Aunado a ello, la columna vertebral del citado desgobierno se evaporó y se desentendió de las necesidades sociales, al escuchar el sonido (seductor y manipulador) de la palabra CANDIDATURAS.
Hoy el tribunal electoral pone freno a la intentona vulgar y aberrante de quienes se apuntaron en la primera plana a las plurinominales. Carlos Evangelista y Edgar Garmendia se habían apuntado y auto elegido –y elogiado-, en las primeras posiciones del listado. ¿y qué fue lo que paso?, que se les cayó.
Fenecen hoy las vulgares y mezquinas ambiciones de un par de “morenistas”, aprendices de mafiosos. Cuánto daño ha causado este par a la imagen pública de morena. Entre otros casos, promoviendo en su reelección al diputado pederasta de la zona de Totimehuacan. Mismo diputado que aspiraba a la presidencia municipal de la capital poblana. Finalmente, declinando en los oscurito, en favor de ya saben quién.
Hace 159 años se libraba la batalla por la soberanía, por la autonomía. Hoy en morena libramos algo similar, la identidad Obradorista. El consejo estatal lo ha expresado fuerte y lejos; no aceptaremos la imposición de candidatos que representen postulados distintos al no mentir, no robar y no traiconar al pueblo de México. Sin importar la antigüedad ni la genealogía.
Hay militantes fundadores que el poder y el dinero los llevaron a contrariar los preceptos Obradoristas, Hay militantes fundadores que mienten, roban y traicionan. Eso no es morena.
Así como hoy quedaron sepultadas las aspiraciones banales de un par, -que de consumarse hubiera sido una catástrofe para el poder legislativo y para Puebla- esperamos en los próximos días tener buenas nuevas.
De no ser así, es una garantía que perderemos el gobierno capitalino, y quizá para nunca más volver. Eso no será responsabilidad del Obradorismo en Puebla, será responsabilidad del par de pillos, y ellos no son morena.
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