Adán Augusto, el gobernador Sergio Salomón y el enésimo destape frustrado de Nacho Mier

A Nacho Mier cada vez menos personas le creen el cuento de que es la carta marcada de AMLO para los próximos comicios sucesorios en el estado y su supuesto derecho de picaporte en Palacio Nacional

Historias Joven Reportero

La gira de Adán Augusto López no cambiará ni un ápice el escenario en Puebla, en donde lo único claro es la certeza, la estabilidad y la continuación del legado de Miguel Barbosa bajo el atinado liderazgo de Sergio Salomón Céspedes

Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

Con una tremenda maroma de un altísimo grado de dificultad, los voceros y propagandistas de Ignacio Mier tuvieron que justificar, de nueva cuenta, que la supuesta “pinche señal” que Andrés Manuel López Obrador enviará a favor del expriista –si es que algún día llega­– tendrá que esperar para otro momento.

Y es que, Mier Velazco iniciará el año como cerró el anterior: con las manos vacías y con cada vez menos posibilidades de que su fatídica imposición como abanderado de Morena en Puebla para el 2024 se concrete.

Bien dicen que la política es de percepciones.

Ver: Dos poblanas en la Cumbre de América del Norte 

A Nacho Mier cada vez menos personas le creen el cuento de que es la carta marcada de AMLO para los próximos comicios sucesorios en el estado y su supuesto derecho de picaporte en Palacio Nacional.

Las dudas quedaron disipadas en la designación de Sergio Salomón Céspedes como gobernador sustituto tras la lamentable muerte de Miguel Barbosa el 13 de diciembre del año pasado.

Mier Velazco, sobra recordarlo, operó por todos los frentes e hizo un escandaloso uso faccioso de las instituciones públicas como la UIF, la Cámara de Diputados y la Segob, con la venia de Adán Augusto López, para arrebatarle al barbosismo el poder que ganó con el voto ciudadano en 2018 y 2019 e imponer como su sustituto a perfiles impresentables como Enrique Doger o Fernando Manzanilla.

Ya nadie compra las supuestas cortesías y deferencias que Nacho Mier tiene por parte del presidente de la República.

Lo único cierto es el padrinazgo que el secretario de Gobernación le otorgó desde hace meses, pero que no sirve de mucho, pues su cargo como el hombre fuerte de la gobernabilidad del país está por encima de cualquier futurismo electoral.

No es algo fortuito que ni con la muerte de Barbosa Huerta, Adán Augusto López se atreva a destapar a Moisés Ignacio como el único aspirante palomeado por AMLO, como sí lo ha hecho ya –con mañanera de por medio– con Armando Guadiana, virtual candidato de Morena en Coahuila.

Mier y sus porristas quieren ver algo similar, pero esto no sucederá.

La visita de López Hernández a Puebla este viernes a un mes del fallecimiento de Miguel Barbosa resulta un acto muy calculado con un único mensaje visible: en la entidad hay certeza y estabilidad con el gobernador Céspedes, cuyo nombramiento sí está avalado por el gobierno de López Obrador.

¿O de qué otra manera se puede interpretar que Adán Augusto se reúna con un mandatario que fue ungido por un acto ilegal en el seno del Congreso del estado como así lo vocifera el diputado federal con pasado priista?

No por nada, Nacho Mier tuvo que aclarar ­públicamente –a regañadientes, con el sobrecejo fruncido y con gestos de frustración– que la visita del titular federal de la Segob a territorio poblano no es más que parte de su agenda pública y sus recorridos por todo el país para hablar de las reformas lopezobradoristas con diferentes sectores de la sociedad y no un mitin de destape a su favor, como así lo manejaron sus matraqueros y aporreadores de teclas que ya daban como un hecho la nominación fallida del exlíder estatal del PRI para el 2024.

Ver: Se reactiva la estructura barbosista

Ignacio hizo el ridículo de apropiarse de la agenda de su padrino político y presumir, sin ningún sustento, que su gira en Puebla tenía el único objetivo de darle su aval y el de Palacio Nacional para hacer campaña ya como el único aspirante de Morena para las próximas elecciones.

Nada más alejado de la realidad.

Tan ridículos y burdos resultaron los rumores de Mier que el muy certero periodista Arturo Luna en su entrega de Garganta Profunda del jueves adelantó que el secretario de Gobernación no solo no destapará a su ahijado, también le pondrá como chaperón durante toda su gira a su muy odiado primo y rival, el “Senador Precioso” Alejandro Armenta, en su calidad de presidente –irrelevante y atrabancado– de la Mesa Directiva del Senado.

Mier Velazco entiende bien que un día más que pase sin que López Obrador o alguien de su primer círculo mande la “pinche señal” es un día menos de que se crea su cuento de que es gente cercana al “ciudadano”.

Cierto como lo es, la gira de Adán Augusto López iniciará en Casa Puebla con el gobernador Sergio Salomón, con su gabinete, con empresarios de diferentes sectores sociales y con periodistas y dueños de medios de comunicación, y de manera segura terminará con un encuentro privado entre ambos.

Claro, López Hernández también tendrá sus reuniones secretas con sus cobijados, pero de qué sirve si no se pueden presumir ni publicar.

El secretario de Gobernación, como corcholata de AMLO, tiene sus intereses propios y sus alianzas, pero eso todos lo sabemos.

Lo mismo pasa con Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard.

La gira de Adán Augusto López no cambiará ni un ápice el escenario en Puebla, en donde lo único claro es la certeza, la estabilidad y la continuación del legado de Miguel Barbosa bajo el atinado liderazgo de Sergio Salomón Céspedes.

Ver: Los días de Doña Rosario Orozco

Quien dé otra lectura no es más que una maroma ridícula ordenada de Nacho Mier.

Los destapes frustrados de Nachito Mier son ya tantos, que la cuenta se perdió.

Público conocedor: los mariachis callaron.