Rueda se está agarrando de su único salvavidas, que es el periodismo, para evitar que la justicia lo procese por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita detectados y comprobados por la Unidad de Inteligencia Financiera
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En su retiro de las canchas, Diego Armando Maradona acuñó una frase para dejar fuera a la pelota y al fútbol de sus adicciones y de los excesos de su vida privada al relacionarse con la mafia italiana, sus constantes líos de faldas y sus conflictos legales con el fisco.
“La pelota no se mancha”, dijo el astro argentino al momento de hacer un mea culpa frente a la hinchada de Boca Juniors que se aglomeraba en las tribunas de la Bombonera para despedirse del “10”.
“El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo, eso que no le queda la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno, no tiene porqué pagar el fútbol; yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.
Ver: Sergio Salomón y su primera prueba de fuego en el Congreso del estado
El nuevo escándalo en el que está envuelto Arturo Rueda como principal implicado de la “Operación Angelópolis”, en la que habría sido participe de un complejo entramado fiscal para lavar más de 400 millones de pesos en contubernio con el exauditor Francisco Romero, hoy preso en el Penal de San Miguel, y junto con su socio Ignacio Mier, encaja perfecto con esta frase del excampeón del mundo.
Y es que, Rueda se está agarrando de su único salvavidas, que es el periodismo, para evitar que la justicia lo procese por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita detectados y comprobados por la Unidad de Inteligencia Financiera.
Lo que el director de Diario CAMBIO olvida es que él jamás ha sido periodista, no ejerció ni ejerce el oficio.
De ser un trabajador de medio pelo del gobierno del estado al inicio del sexenio de Melquiades Morales y haber sido antes merolico de Manuel Bartlett, Arturo Rueda destacó como un excelente orador y como un acertado columnista de Intolerancia Revista para llegar después a la dirección de CAMBIO a través de un gansteril acuerdo con el que Enrique Doger le arrebató a Beto Ventosa la propiedad de este periódico y entregárselo a su socio y cómplice, el inútil Nachito Mier.
En pocas palabras, Rueda es un empresario de medios de comunicación y jamás ha sido un periodista.
Su historial criminal nada tiene que ver con el oficio.
Extorsionar a un sinfín de políticos y empresarios no es periodismo.
Conseguir una beca en el extranjero pagada con nuestros impuestos no es periodismo.
Amenazar y traficar con sus supuestas influencias no es periodismo.
Conseguir obra pública, a través de la constructora de uno de sus exfamiliares políticos, ni contratos de limpieza industrial en los hospitales públicos del estado en la era galicista, no es periodismo.
Hostigar y acosar a una alcaldesa para mantener los negocios de Moisés Mier, sobrino de su socio, con el Ayuntamiento de Puebla no es periodismo.
Ver: Aquí los únicos chochinitos son ustedes, señor Mier
Vender reportajes a los hombres de poder antes de ser publicados no es periodismo.
Cobrar moches por gestiones o convenios conseguidos por sus relaciones a otros compañeros del gremio no es periodismo.
Lucrar económicamente con la muerte de un ser querido no es periodismo.
Crear empresas fantasmas para defraudar al fisco no es periodismo.
Lavar cientos de millones de pesos no es periodismo.
¿En qué momento Arturo Rueda pensó que el problemón en el que está metido y que lo tiene con un pie en la cárcel se debe a un atentado a la libertad de expresión?
¿Por qué investigación de su autoría ha sido perseguido, censurado o amenazado?
Cierto es que Diario CAMBIO es uno de los medios de comunicación con más influencia de Puebla, pero también es cierto que este periódico no es más que una pieza de la maquinaria de poder que pertenece al inútil de Mier Velazco.
Rueda se equivoca de manera flagrante y dolosa si piensa que su caída se debe a su honorable carrera como periodista.
Arturo Rueda no es periodista.
Arturo Rueda no hace periodismo.
Su historial criminal dista mucho de lo que se puede o no hacer en el oficio.
Ver: Barbosa pone a prueba la lealtad de su grupo
Si el señalado por lavar dinero piensa basar su defensa en la libertad de expresión que mejor lo recapacite dos veces.
Así como la pelota no se mancha, el periodismo tampoco.
Y sí, el periodismo no se mancha.