15.3 C
Puebla
miércoles, septiembre 15, 2021
spot_img

Desde México ya operan imposición de Claudia Rivera como candidata de Morena

Debes leer

Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

La unción de Mario Delgado como presidente nacional de Morena se perfilaba para que el partido lopezobradorista corrigiera el rumbo tras dos años perdidos en los que el Movimiento Regeneración Nacional se convirtió en un instituto sin vida y sin capacidad de respuesta ante los constantes ataques de la oposición en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta Transformación.

Morena se perredizó.

Y es que, como era lógico, el partido fundado por AMLO en el ya lejano 2014 heredó todos los vicios del Partido de la Revolución Democrática, el cual, siempre estuvo secuestrado por las tribus que cohabitaban en las entrañas del Sol Azteca.

Entre los perredistas existía el chiste de la llamada “Onda Grupera”, que era como se les conocía a todos los grupos que se erigían como los mandamases del PRD a nivel nacional.

Antes de su declive tras el periplo de López Obrador y de sus feligreses en el 2012, en el Sol Azteca existían las tribus de Nueva Izquierda, mejor conocida como la de “Los Chuchos”, que era encabezaba por los célebres Jesús Ortega y Jesús Zambrano y en la que también participan Miguel Barbosa, Carlos Navarrete, y José Guadalupe Acosta Naranjo; Izquierda Democrática Nacional, de Dolores Padierna; Democracia Social, de Carlos Sotelo; Alternativa Democrática Nacional, de Héctor Bautista; Red Unidad Nacional de las Izquierdas, de Alfonso Ramírez Cuéllar; e Izquierda Social, de Martí Batres, entre otras.

La lucha entre tribus por el control del Sol Azteca siempre fue despiadada.

Sin existir nomenclaturas rebuscadas entre corrientes, Morena, al igual que lo sucedido en el PRD, está secuestrada por sus grupos.

Mario Delgado es el principal rehén y su dirigencia nacional no es más que una gerencia que no ha logrado unificar a todos los peces gordos que se disputan al Movimiento Regeneración Nacional y que en este 2021 han encrudecido sus peleas.

El botín de este año electoral es bastante jugoso y todos se quieren comer el pastel en una sola rebanada.

El predecible destape de Claudia Rivera para pelear otra vez la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Puebla en búsqueda de la casi imposible reelección en la Comuna capitalina está motivaba por una de las corrientes que tanto le ha hecho daño al partido lopezobradorista.

Detrás de Rivera Vivanco, como ya se sabía, está el grupúsculo que encabeza Bertha Luján y Alfonso Ramírez Cuéllar, además de Ricardo Monreal, quienes tiene como enemigo en común al gobernador de Puebla Miguel Barbosa.

La alcaldesa poblana está agarrada al clavo ardiendo de la imposición.

Una imposición que ya se opera en la Ciudad de México y que tiene contra las cuerdas a Mario Delgado.

No resulta fortuito que Eloisa Vivanco, mamá de Claudia Rivera, haya llegado a la presidencia de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del CEN de Morena, posición que consiguió gracias a los amarres del Clan de Luján Uranga.

Entre la militancia del partido lopezobradorista en Puebla existe la sospecha que Claudia Rivera será impuesta como la abanderada del Movimiento Regeneración Nacional en la Angelópolis a través de una encuesta amañada y poco transparente en la que saldrá mejor evaluada que Gabriel Biestro y Alejandro Armenta.

Sobra decir que Mario Delgado ha sido incapaz de dar un manotazo sobre la mesa para evitar que “La Onda Grupera” siga deshaciendo al partido que López Obrador fundó, hizo crecer y lo llevó a ser, a la fecha, la principal fuerza política del país.

Aunque entre el equipo compacto de Rivera Vivanco se intentó vender la idea de que la edil no está aferrada al puesto ni que la reelección la obsesiona, la realidad es otra, ya que la alcaldesa sí busca de manera desesperada aparecer en la boleta del 6 de junio a pesar de que está catalogada como una de las peores presidentas municipales de México, al decir de diferentes encuestadoras como Mas Data o Campaing & Elections.

Esta misma semana, la semana del destape de Claudia, Consulta Mitofsky reveló que ocho de cada 10 poblanos reprueban su fallida y atropellada gestión al frente de la Comuna capitalina.

A pesar de ello, Rivera está cegada en que los poblanos votarían otra vez por ella y que la ola lopezobradorista del 2018 no fue lo que la llevó al Charlie Hall.

Además, está segura que la imposición que ya calbidea Bertha Luján y sus aliados va a concretarse en las próximas semanas.

Incluso, Alejandro Armenta, quien no es más que el esquirol de Claudia contra Biestro, por órdenes del oscuro Ricardo Monreal, va a apoyarla en su intentona de conseguir la nominación de Morena a como dé lugar.

De hecho, Armenta, como en el escenario nacional, controla al Comité Estatal, a través de sus esbirros Édgar Garmendia y Carlos Evangelista, tribu que le lleva las contras al barbosismo.

Claudia Rivera sí está obsesionada con la reelección y su juicio está más que nublado.

La alcaldesa no ve los indicadores de aprobación, no les hace caso a las encuestas y tampoco quiere atender el llamado de los poblanos, quienes no quieren verla otra vez pidiendo su voto y quienes ya anhelan que su gobierno concluya.

Rivera Vivanco y sus cercanos ya se encerraron en su burbuja apostando todo a una burda imposición.

Veremos si “La Onda Grupera”, de Morena puede más que las ganas de consolidar a la Cuarta Transformación.

Ya es hora de que Mario Delgado se asuma como presidente y deje su papel de rehén.

Puebla sería un buen inicio.

- Advertisement -

Últimas Noticias