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jueves, febrero 9, 2023
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El lento descenso al infierno del rector Esparza

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Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

El dinero y el amor son las dos únicas cosas que no se pueden ocultar.

Si algo caracterizó al rectorato de Alfonso Esparza fue el dinero del que se hizo a costa del presupuesto de la BUAP y el amor de sinnúmero de “sobrinas” que se alojaban en el Edificio Carolino.

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En la ya muy lejano 2013, Esparza llegó a la rectoría de la BUAP como un contador millonario gracias a la era agüerista, en la que fungió como el tesorero del folclórico Enrique Agüera, a quien le diseñó todo tipo de estrategias fiscales para evadir impuestos y desviar cientos de millones de pesos del presupuesto anual de la máxima casa de estudios de Puebla.

A un año de su salida, si es que la justicia no lo precipita, Alfonso saldrá de la BUAP como billonario.

El dinero no se puede ocultar.

Esparza Ortiz, todo mundo lo sabe, fue el alquimista que creó el modelo perfecto para que, a través de la obra pública, Agüera Ibáñez y su círculo compacto de colaboradores se convirtieran, en apenas unos años, en los new rich boys de la aldea.

Los patrimonios y cuentas bancarias de Agüera y de Esparza, en específico, se abultaron de manera escandalosa, mientras la Universidad Autónoma de Puebla perdía a diario la distinción de Benemérita.

La rectoría de la BUAP, más allá de buscar la mejora continua de la universidad pública más importante de la entidad, se convirtió en una madriguera en la que el residente en turno buscaba, a como diera lugar, un retiro dorado a cambio de ocho años al frente de la institución.

Este modelo de negocios encontraba siempre eco y resonancia en el gobierno el estado, pues, en su momento, Mario Marín, con Enrique Agüera; y después Rafael Moreno Valle, con Alfonso Esparza, fueron beneficiados con los dirty business que se concretaban año con año al interior de la máxima casa de estudios poblana.

Aunque la BUAP siempre fue vista como un nicho político, por la propia naturaleza de la universidad y por el peso específico de la institución en Puebla, la era esparzista convirtió a la Universidad Autónoma de Puebla en un garrote a disposición de las ambiciones desmedidas de poder y de la adicción por el erario de Esparza Ortiz.

Se equivocan aquellos porristas y textoservidores quienes ven a Alfonso Esparza como el rector menos político en la historia de la BUAP.

Esparza es especialista en operar desde las sombras y tiene esa recurrente obsesión con los reflectores.

Desde el inicio de su gobierno, Miguel Barbosa le dejó claro al rector Esparza que los tiempos de complicidad e impunidad entre la rectoría de la BUAP y el Ejecutivo local habían terminado.

La cruzada contra la corrupción barbosista así lo ameritaba.

No existía negocio ni transferencias millonarias, como las que se hicieron en el marinismo y en el morenovallismo, que hicieran cambiar de opinión a Barbosa Huerta.

El modelo económico en el que se convirtió la UAP también se estrelló contra el árido suelo de Coronango el 24 de diciembre del 2018.

Desde que el gobernador Barbosa le cerró la puerta a Esparza para tender únicamente un puente institucional y ya no una mano cómplice, el rector Esparza comenzó con todo tipo de chantajes, conspiraciones, alianzas y presiones en contra del residente de Casa Aguayo.

Arrinconado y sin protección más que una supuesta relación con Beatriz Gutiérrez Muller, Alfonso Esparza convirtió, para sus fines personales, a la BUAP en la BOAP, el Bloque Opositor Amplio de Puebla, en alianza con la Banda de los Conejos, que encabeza el intransitable Fernando Manzanilla Prieto.

Y es que, el rector de la BOAP secuestró a la máxima casa de estudios del estado para utilizarla como chaleco de balas ante la cacería que se le avecina por los turbios, muy turbios, manejos del presupuesto de la universidad.

No sólo el caso del desvío de recursos públicos desde la universidad a Lobos BUAP, que en El Incorrecto MX adelantamos en exclusiva, tiene a Esparza Ortiz con un pie y medio en el Penal de San Miguel, ahora tres nuevas denuncias se suman al abulto expediente del rector millonario.

La noche del jueves, la ASE hizo cimbrar la onerosa y fraudulenta Torre de Rectoría de la UAP al presentar un trío de querellas, que obra en poder de este portal de noticias, en contra de Alfonso Esparza por utilizar un pull de 174 empresas fantasmas para lavar dinero de la universidad por más de 200 millones de pesos; por abuso de autoridad al no negarse a entregar información oficial a la Auditoría Superior del Estado a pesar de ser un sujeto obligado; y por tráfico de influencias al ser juez y parte en las auditorías externas que se realizaban a la institución desde el Despacho Espor, del que es socio.

El panorama para Esparza, por decir lo menos, luce muy oscuro, tan oscuro como las finanzas de la BUAP.

El descenso al infierno del rector Esparza ya inició.

Sobra decir que Alfonso Esparza no llegará a la boleta electoral del 2021.

¿Beatriz Gutiérrez meterá las manos por el rector?

Lo dudo.

El próximo destino de Esparza ya todos lo sabemos.

Es un secreto a voces.

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