Gerardo Islas, el secretario hiperactivo sin prisa por el 2018

Es aquí cuando Islas reconoce que Earl y la Secretaria de Desarrollo Social le cambió la vida. Su sueño —que aún mantiene intacto— es ser legislador, pero la Sedeso es un punto de quiebre, su lenguajes no verbal lo delata.

Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

Gerardo Islas es un político hiperactivo.

El secretario de Desarrollo Social de Puebla no descansa ni en domingo.

Él tiene prisa por dar resultados y sin duda tiempo es lo que falta en la actual administración estatal.

A un año de los desastres que dejó Earl —uno de los episodios más tristes que ha vivido Puebla en su historia— en la Sierra Norte de Puebla, el joven político realiza una gira de trabajo en Huauchinango, Xicotepec y Necaxa para supervisar los avances de las casas que el gobierno de Antonio Gali entregará a los damnificados que perdieron sus patrimonios hace 12 meses por el paso de la tormenta.

A diferencia de otros secretarios que no salen de sus oficinas, Gerardo Islas siempre está afuera de la suya. Sabe que 20 meses es muy poco tiempo y él tiene prisa por trabajar.

En el trayecto hacia Huauchinango, el ex líder estatal de Nueva Alianza se divide en tres: uno, no se separa de su teléfono para revisar sus redes sociales y chats de WhatsApp desde los que se coordina con sus equipos de trabajo de la Sedeso; otro, pregunta a sus subsecretarios por todos los fondos y programas que ya están por cerrar y concretarse; y un tercero, comenta los avances de la reconstrucción de las localidades serranas.

Gerardo Islas tiene prisa por llegar y pregunta a cada momento si el destino final ya está cerca.

Hasta las comidas son exprés con el joven secretario, por eso elige unos tacos a pie de carretera que son unos de sus preferidos.

Huauchinango es el primer punto de la gira de trabajo. Dice que en lo que va de este año ha visitado este municipio 80 veces. Uno de sus direcores lo corrige y dice que, sin problemas, alcanzan la centena de visitas.

Después de hablar con una de las familias que en los próximos días recibirá su nueva casa, Islas Maldonado decide manejar una de las camionetas para ir al Fraccionamiento Plácido Domingo, en dónde más de 300 familias tendrán un nuevo inicio.

Además de supervisar el nuevo conjunto habitacional, Islas no se limita al recorrido por los trabajos del gobierno, también hace un recorrido por la periferia del fraccionamiento y descubre que una señora de avanzada edad está construyendo su casa en una zona de peligro y se compromete a incluirla dentro de las beneficiadas para evitar una tragedia mayor en otra temporada de lluvias.

Junto con todo su comitiva, el secretario de Desarrollo Social se avienta a la aventura y desciende por la barranca a campo traviesa para llegar a un manantial y corroborar que el drenaje no afecte el agua de este.

Rumbo al siguiente punto de la gira, que es Xicotepec, Gerardo presume con mucho orgullo que la Sedeso fue la dependencia estatal que más proyectos presentó en los últimos concursos de fondos federales, más que la Secretaria de Salud, Infraestructura o Desarrollo Rural.

Antes de llegar a otra de las zonas en la que se construye un nuevo conjunto habitacional para los damnificados, Ger —como le dicen sus amigos— ve un puesto de helados y pide uno, para después retomar el camino con canciones de Luis Miguel, gusto musical que no puede ocultar durante toda la gira.

Gerardo Islas hace todo con prisa, pero en cuanto ve a las familias que perdieron su casas durante la tormenta Earl, les da el tiempo necesario para conocerlas a fondo y vivir en carne propia lo que la administración pública bien puede ayudar a la gente cuando las acciones son hechas correctamente, y como él lo dice, sin colores partidistas.

Es aquí cuando Islas reconoce que Earl y la Secretaria de Desarrollo Social le cambió la vida. Su sueño —que aún mantiene intacto— es ser legislador, pero la Sedeso es un punto de quiebre, su lenguaje no verbal lo delata.

En la gira de trabajo no falta el tema político, pero a Gerardo Islas eso no le apura, es de las pocas cosas por las que no tiene prisa. A su corta edad ha logrado lo que muchos políticos no han podido en décadas.

Él sabe que la política es de circunstancias y su presente está en la Secretaría de Desarrollo Social.

Una vez concluida la vertiginosa gira de trabajo, por fin llega la calma y Gerardo Islas así se lo hace saber a su equipo. «Coman con calma. Ya cumplimos y el trabajo ya está hecho».

El regreso a Puebla es en silencio, pero pide que se ponga uno de sus discos favoritos: Los Tigres del Norte.

La primera canción es El Jefe de Jefes. Islas la disfruta en silencio, pero sin despegarse de su celular.

Gerardo Islas es un político hiperactivo, pero sin prisa para el 2018.

El trabajo mata a la grilla.