Imposible la Operación Boleta en contra de López Obrador y Morena

En donde el morenovallismo sí meterá la manos (y el cuerpo entero, en caso de que lo necesite) es en el traslado de los paquetes electorales. El trayecto de las casillas a las juntas municipales, distritales del INE y del IEE y a los propios institutos

Historias de un joven reportero 

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

La elección de este año será un escenario inaudito en el país en el que se verán artimañas y estrategias que no tendrán comparación con las antes realizadas en el 2006 y 2012 para frenar a Andrés Manuel López Obrador en su inminente ascenso a Los Pinos.

Desde guerra sucia, campañas de desprestigio, video escándalos, filtraciones, amenazas, muertes, compra de votos y hasta la utilización de la Big Data como el escándalo de moda entre Facebook, Cambridge Analytica y Donald Trump.

Además de la supervivencia política y económica de muchos grupos de poder, en la elección del primer domingo de julio está en juego el establishment, que representan dos partidos —PRI y PAN— intercambiándose el poder a través de negociaciones cupulares, y un supuesto cambio de rumbo con Morena.

Para esto, el Revolucionario Institucional y Acción Nacional harán hasta lo imposible desde la la federación y los estados (como en el caso de Puebla) para que la ola de López Obrador rompa antes y llegue solo como espuma y toque tierra.

En su columna “A Puerta Cerrada” publicada el miércoles en El Sol de Puebla, el periodista Jorge Rodríguez adelantó una de las estrategias con las que se plantea frenar a Andrés Manuel en Puebla y lograr el tan anhelado voto diferenciado a favor de José Antonio Meade y Martha Erika Alonso.

El columnista explicó que la Operación Boleta planea que en la jornada electoral se entreguen primero las papeletas para elegir a gobernador, diputados locales y alcaldes, para después dar paso a la elección federal de presidente de la República, senadores y diputados federales.

Es decir, que en una primer paquete se entreguen las boletas correspondientes a Puebla y en una segundo, se entreguen las correspondientes al gobierno federal y Congreso de la Unión.

“Si Morena y el ‘Peje’ figuran como primera opción, pensaron, es probable que los electores sufraguen en automático en favor del resto de los abanderados de la alianza ’Juntos haremos historia‘, contagiados por la ola lopezobradorista.
Enseguida se hicieron propuestas en sentido contrario.

Del primer lugar pasaría al último.

Trasladar a López Obrador hasta el final de las seis boletas electorales daría la oportunidad de estimular el voto diferenciado y ayudar con eso a los rivales locales de otros partidos políticos, como los de la coalición PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, PSI y Compromiso por Puebla, en tierras poblanas”.

Hasta aquí la larga pero reveladora cita.

Sin embargo, esta operación que narró Rodríguez es imposible de llevar a cabo en logística, tiempo y operación.

No hay tiempo suficiente para que un elector haga más de una vuelta y se le entregue por separado las boletas locales a y federales para lograr la maña. Serían minutos y minutos de espera y filas más que largas. Es muchísimo tiempo desperdiciado para una operación política.

Además, los casilleros tendrían una hora para armar cientos de paquetes de boletas separando las que corresponden al gobierno del estado, Congreso y alcaldías; y en otros las federales.

Fácil: la Operación Boleta es inviable.

En donde el morenovallismo sí meterá la manos (y el cuerpo entero, en caso de que lo necesite) es en el traslado de los paquetes electorales. El trayecto de las casillas a las juntas municipales, distritales del INE y del IEE y a los propios institutos.

Ahí sí se hará la operación para que los triunfos de Alonso Hidalgo y los diputados locales estén asegurados el 2 de Julio.

Ese camino ya lo recorrieron en el 2012 cuando en Casa Puebla se hizo ganar a la mayoría de diputados federales del PRI y del PAN la madrugada después del día D.

(Por cierto, Enrique Doger, quien ahora critica de manera férrea a Rafael Moreno Valle y hasta se atreve a compararlo con Mario Marín, fue parte de esa negociación y le debió su curul en San Lázaro al ex gobernador panista)

La Operación Trasladó será a la que realmente Morena y Luis Miguel Barbosa le tendrá que temer.

Aunque sea con alfileres y por 10 votos pero Casa Puebla tendrá a su primera gobernadora.

O al menos eso dicen en el búnker morenovallista.

Veremos qué opinan en el búnker barbosista.