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lunes, septiembre 13, 2021
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La triste soledad de Claudia Rivera

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El desangelado y triste cierre de campaña de Claudia Rivera no es más que el perfecto final de una candidata, quien jamás reconoció sus errores propios ni buscó convencer a los electores desde el ejercicio de la autocrítica y, por el contrario, comenzó a repartir culpas

Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

Ver el video de la huida de Claudia Rivera y su novio con rumbo desconocido es una imagen que enmarca el final de la veloz decadencia de una mujer que pudo ser, pero no quiso.

Desde su lujoso departamento en las Torres Nducha, donde la peor alcaldesa del país ve a la ciudad que la desprecia por encabezar un gobierno incapaz y corrupto, pasará los tres días de veda electoral confiada de que la bolsa de 25 millones de pesos, en poder de Andrés García Viveros, sea suficiente para revertir lo que parece imposible.

Rivera Vivanco se derrumbó en el peor momento para hacerlo.

Ver: Comienza el discurso derrotista de Claudia Rivera

La soledad se apoderó de la mujer que en su delirio ya hasta sueña con gobernar el estado.

Una deprimente soledad en la que ya nadie busca acercarse a ella para no verse involucrado en lo que será un inminente fracaso en las urnas el próximo domingo.

Atrapada en su soberbia y encapsulada entre los pocos incondicionales que aún se mantiene en la Nave los Locos, la repudiada Claudia cerró una de las peores campañas nunca antes vista en la historia de Puebla.

Y no es que su rival del PAN, Eduardo Rivera, haya hecho una gran campaña. Con lo mínimo y sin emplearse a fondo, el abanderado de Va Por Puebla dejó que el repudio y el aborrecimiento que genera la imagen de Rivera Vivanco lo llevaran por inercia de regreso al Charlie Hall.

Rivera Vivanco fue víctima de sus propios errores, de su intolerancia, de su misoginia, de su torpeza y de sus propias carecnias.

No pudo ser más evidente que todos en Morena ya dieron por sentado que la derrota de Claudia en la jornada electoral del 6 de junio es inminente.

Tras el bochornoso zafarrancho del Country Club en donde quedó más que claro el fatídico error que fue imponerla como la abanderada de Morena en la Angelópolis, nadie de los liderazgos locales se volvió a acercar a la edil con licencia machada por los casos de moches y el escándala sexual que protagonizó su “hermanito” Andrés García Viveros.

Ver: Los gastos inútiles del inútil David Méndez

El desangelado y triste cierre de campaña de la candidata morenista no es más que el perfecto final de una candidata, quien jamás reconoció sus errores propios ni buscó convencer a los electores desde el ejercicio de la autocrítica y, por el contrario, comenzó a repartir culpas y se abalanzó en contra de todos aquellos que la criticaban, repudiaban y cuestionaban por su pésima gestión.

Claudia Rivera les declaró la guerra a los medios de comunicación afines; mientras que a los ciudadanos que le dejaron claro el aborrecimiento que les provoca su persona los catalogó de “infiltrados de Gabriel Biestro”.

Así, Rivera Vivanco jamás pudo salir de su propio laberinto.

Y más aún, todas la dejaron sola.

A dos semanas de terminar las campañas, Liza Aceves, su fiel escudera, abandonó el barco como muestra de su rechazo a la protección, que terminó en complicidad, que se brindó al pervertido García Viveros.

Días después vino la traición de Alejandro Armenta, quién, como lo adelanté en una entrega anterior, le prometió a Eduardo Rivera no intervenir en la elección del domingo a pesar de haberle jurado a su candidata que la haría ganar en las urnas.

Ahora ya ni los esbirros que secuestraron la dirigencia estatal de Morena, Carlos Evangelista y Edgar Garmendia, se han vuelto a reunir con la repudiada Claudia Rivera.

Es más, la senadora Nancy de la Sierra, quien se había mostrado fiel a la causa, ya decidió no contaminarse más con los residuos de la cloaca que se destapó al interior del Ayuntamiento de Puebla.

Ya todos dejaron morir sola a Claudia Rivera.

¿Quién en su sano juicio quería salir en la última foto de campaña antes de la derrota del 6 de junio?

Primero vendrá el golpe de realidad, seguido de la negación.

No faltarán las venganzas motivadas desde el odio y la frustración.

Después será la dolorosa pérdida del poder.

Ver: El debate solo confirmó que Lalo Rivera es el candidato puntero

El camino al desierto de la repudiada Claudia Rivera ya inició.

La candidata espuria de Morena está sola en su soledad.

Qué triste final para la mujer que se creyó todas sus mentiras.

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