Otra mujer antimorenovallista para encabezar al PRD

Socorro Quezada ya empezó a promover ante los líderes nacionales a María de Jesús Casas, actual secretaria de equidad de Género del Comité Estatal, como su sucesora.

Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

El bloque morenovallista tiene un gran problema para adueñarse de la dirigencia estatal del PRD en Puebla, la cual tendrá que comenzar su proceso de renovación en agosto próximo, pues las cartas que se manejan para relevar a  Socorro Quezada en la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal del Sol Azteca, Carlos Martínez Amador, Julián Rendón y Jorge Benito Cruz, son funcionarios públicos o representantes populares, por lo que están impedidos para pelear por el puesto a menos que renuncien a su actual cargo.

Pero, ¿a poco usted cree que Martínez Amador va a dejar la dirección del Cobaep para dirigir al perredismo poblano, o que Rendón Tapia vaya a renunciar a su dieta y bonos adicionales como diputado local para llegar a un partido que no cuenta con recursos suficientes ni para pagarles a sus empleados, o que Cruz Bermúdez renuncie a su sueldo y moches como director del Capcee para sustituir a Quezada Tempo, quien no tiene salario por encabezar al PRD?

Y es que, en los renovados estatutos del partido amarillo se incluyó un candado (el Artículo 111) que prohíbe a los líderes nacionales y dirigentes estatales ostentar un puesto en la administración pública ­—federal, estatal o municipal— o un cargo de elección popular.

De hecho, Alejandra Barrales se metió en un gran lío hace unos meses por “dobletear” como senadora de la República y presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRD. Incluso, el agandalle de Barrales Magdaleno provocó una crisis interna en el Sol Azteca y la desbanda de 12 legisladores que pertenecían a la bancada amarilla en la Cámara alta del Congreso de la Unión.

Sin hacer mucho ruido y aprovechando la encrucijada en la que se encuentran los morenovallistas infiltrados en el PRD poblano, Socorro Quezada ya empezó a cabildear con las diferentes tribus del partido a nivel local y a promover ante los líderes nacionales a María de Jesús Casas, actual secretaria de equidad de Género del Comité Estatal, como su sucesora.

Casa Hernández es una mujer de todas las confianzas de la actual líder estatal perredista (más fiel a su causa que a las de Luis Miguel Barbosa), además, mantiene una línea opositora al morenovallismo, por lo que sería una nueva piedra en el zapato del grupo en el poder.

Quezada, quien los últimos tres años hizo un gran trabajo al frente del Sol Azteca en Puebla e impidió la irrupción del morenovallismo en el partido, conoce muy bien las ambiciones de los delfines de Luis Maldonado, quienes no dejarán sus puestos en el gobierno del estado ni el Congreso local para llegar a un partido que apenas cuenta con 30 millones de pesos anuales.

Si el morevallismo quiere adueñarse del PRD en Puebla le tendría que garantizar un buen sueldo y jugosas compensaciones a Carlos Martínez o a Julián Rendón o a Jorge Benito Cruz, pero ¿de dónde saldrían estos recursos? ¿los perredistas son buenos compradores de candidaturas para que Martínez, Rendón o Bermúdez se animen a dirigir al partido? ¿cuánto le podrían inyectar al Sol Azteca para sumarlo otra vez al bloque aliancista antiPRI? ¿cuál es el precio real del partido amarillo con la llegada de Morena a Puebla?

Las preguntas ahí quedan para la reflexión y para los morbosos.