Nos referimos a Blanca Alcalá, Mario Riestra y Ana Teresa Aranda, quienes fueron tres legisladores que se llevaron todos los reflectores al brillar con luz propia durante el debate parlamentario de la Reforma Energética en el pleno de San Lázaro
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El abril negro de la 4T ha marcado la ruta para lo que sucederá a nivel nacional y, es lógico, en Puebla rumbo a la sucesión de Andrés Manuel López Obrador y de Miguel Barbosa.
Aunque los tiempos son los mismos para la elecciones presidencial y gubernamental del 2024, el presidente de la República y el mandatario poblano han marcado diferentes ritmos para iniciar con sus procesos sucesorios.
Mientras López Obrador dio el banderazo de salida, de forma inédita, justo a la mitad de su sexenio con el destape de sus famosos “corcholatas”; Barbosa Huerta sigue disfrutando el cenit del poder en su cuarto año de gestión sin que a la fecha se sepa quien es su carta marcada, pero con la certeza de que no son ninguno de los dos expriistas, Alejandro Armenta e Ignacio Mier, quienes sueñan con sucederlo en Casa Aguayo.
Ver: Barbosa consolida el combate contra la pobreza en Puebla
En dos muy reveladoras entrevistas por separado con los periodistas Juan Carlos Valerio y Ricardo Morales, el gobernador Barbosa dio los primeros plumazos de lo que será su derrotero para el 2024. Frente al conductor estrella de Imagen Televisión Puebla, el mandatario fulminó el sueño de opio de Mier Velazco al que recriminó su falta de congruencia al calificarlo como un oportunista al exhibirlo como un obradorista de ocasión y conveniencia.
Con el locutor de la Efekto Noticias, Miguel Barbosa profundizó un poco más en el proceso del 2024 al afirmar que Morena repetirá no solo en la presidencia de la República, sino en el gobierno de Puebla.
Sin mencionar nombres, el gobernador precisó que su candidato presidencial será el mismo que apoye el presidente López Obrador, pero para la entidad se reservó el destape de su preferido para abanderar a Morena para otro momento.
Algunas de las muchas lecturas que dejó la consulta de Revocación de Mandato y el fracaso de la Ley Bartlett fue la resurrección de la oposición en el país.
Por más que se intente crucificar a los mal llamados “traidores a la patria”, el debate público lo ganó, sin lugar a dudas, el bloque de Va Por México, conformado por el PRI, PAN y PRD, que ya sumaron como aliado a Movimiento Ciudadano.
Aunque la Revocación de Mandato representó un triunfo rotundo para AMLO y el Movimiento Regeneración Nacional al demostrar que su maquinaria electoral está bien aceitada y que voto duro es suficiente para retener el poder en el 2024, el fracaso de la Reforma Energética dejó claro que el bloque opositor goza de cabal salud y que sí es peligro latente para la continuidad por otro sexenio de la Cuarta Transformación.
Mientras López Obrador esté en la boleta, como sucedió con la consulta de revocación, Morena está a salvo, pero si Andrés Manuel no es el foco de la discusión, el partido marrón agoniza y está a la deriva.
Como lo mencionamos, el morenismo en Puebla depende en su totalidad del grupo barbosista, que dejó claro que es el único bloque con capacidades probadas de movilización y arrastre en las urnas.
No por nada, la entidad poblana, gracias a Eric Cotoñeto, fue el segundo padrón que más votos le sumó al presidente en la consulta del pasado domingo 10 de abril.
Sin embargo, este escenario no se replicó en Puebla capital, en donde Morena ya dejó de ser un bastión para el lopezobradorismo desde el 2018, cuando el tabasqueño rozó su votación máxima lo que provocó que una desconocida, hasta ese momento, como Claudia Rivera llegara a la presidencia municipal, pero que a la postre sería el acabose del partido.
Y es que, desde que Rivera Vivanco puso un pie en el Charile Hall, López Obrador, su imagen y su partido están en caída libre.
Del 2018 al 2022, la votación de Morena ha sufrido una severa caída de más de 70 mil votos y su techo ahora son 170 mil sufragios, lo que ya resulta insuficiente para regresar al Ayuntamiento de la Angelópolis.
A esto se suma la falta de perfiles competitivos que puedan recomponer la marca de Morena en la capital, pues solo se cuentan con Gabriel Biestro, Nora Merino, Mónica Silva o Toño López, quienes están plenamente identificados con el gobernador Barbosa y quienes corren el mismo riesgo de repetir lo sucedido en el 2021 cuando fueron vetados por los depredadores que controlan a Morena en Puebla.
En el lado de la oposición el panorama luce bastante alentador, pues el fiasco de la Ley Bartlett catapultó a tres figuras que bien pueden convertirse en la o el sucesor de Lalo Rivera en la Comuna capitalina para el 2024.
Nos referimos a Blanca Alcalá, Mario Riestra y Ana Teresa Aranda, quienes fueron tres legisladores que se llevaron todos los reflectores al brillar con luz propia durante el debate parlamentario de la Reforma Energética en el pleno de San Lázaro.
Ver: Las serpientes y escaleras de Puebla
Nadie puede negar que el line up de Va por Puebla luce bastante competitivo y con más posibilidades de retener la alcaldía de la capital en los próximos comicios por sus tablas políticas y experiencias.
La ruta para la sucesión en la capital está marcada y las líneas comienzas a trazarse.
Se aceptan apuestas.