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miércoles, abril 27, 2022
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Detuvieron a un proveedor en Tlaxcala. El fraude de las tabletas dejó huellas

La Secretaría General y la Tesorería de la BUAP le pidieron su renuncia a Iris Doger como encargado de la DAEL de la BUAP, así como a todo el equipo que participó en el desvío de los recursos federales.

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Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

–Tercera de tres partes–

Aunque el fraude las tabletas electrónicas fue operado meticulosamente desde la Secretaría General y la Tesosería, René Valdiviezo y Óscar Gilbón dejaron muchos cabos sueltos en el camino, uno de ellos, una deuda –que aún sigue vigente– con uno de los dos proveedores de las tabletas electrónicas, quien además resultó detenido en Tlaxcala por retirar 250 mil pesos de un mismo cajero en el municipio de San Pablo del Monte en octubre del 2015.

Tras recibir el pago en especie, es decir 750 monederos electrónicos –el equivalente a un millón 500 mil pesos– por parte de la BUAP, uno de los proveedores se dispuso a retirar el dinero en Tlaxcala para así contar con el efectivo y también pensó que al hacerlo de noche no levantaría sospechas, sin embargo una patrulla de la Policía municipal notó que aquel llevaba más de dos horas en el mismo cajero, por lo que los uniformados se aproximaron al susodicho, como así consta la averiguación previa de la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala y cuya copia obra en poder de El Incorrecto.

Ver: Engaña BUAP a mejores promedios para fraude millonario

Al notar que el proveedor tenía cajas con los monederos de ahorro membretados con los nombres de los estudiantes de la universidad poblana, así como 250 mil pesos ya retirados, y que no pudo comprobar su pertenencia, los policías lo detuvieron e incautaron el dinero en efectivo, 200 tarjetas electrónicas y el coche en el que viajaba.

El proveedor fue esposado y trasladado, junto con las tarjetas y el efectivo incautado, ante un agente del ministerio público. El empresario relató ante el MP cómo fue que la Benemérita de Puebla le pagó las tabletas con los monederos electrónicos de HSBC, también confesó que esas tarjetas en realidad eran para los alumnos con los mejores promedios de la máxima casa de estudios poblana y como fue que la Dirección de Asuntos Escolares y Laborales engañó a los estudiantes.

Para ser liberado y recuperar su vehículo, el proveedor pagó una fianza de 50 mil pesos, por recomendación del jurídico de la BUAP. En tanto, la universidad tuvo que comprobar la pertenencia de los 200 monederos electrónicos y de los 250 mil pesos en efectivo para recuperarlos, sin embargo ni el dinero ni las tarjetas electrónicas fueron devueltas al empresario.

Los alumnos estafados.

Valdiviezo y Gilbón borraron las huellas del desvío de recursos

Al igual que los proveedores, la Secretaría General, la Tesorería y la DAEL también retiraron el dinero de las 2 mil 500 tarjetas que se habían quedado, como parte del fraude en contra de los estudiantes excelencia. Según una fuente anónima, Valdiviezo, Gilbón y Doger entregaron decenas de monederos a sus subordinados para que acudieron a diferentes cajeros HSBC para vaciar dichos monederos y así reunir los cinco millones de pesos, que después sería repartido de manera tripartita.

Luego de complicarse los hechos con un proveedor y su detención en Tlaxcala, René Valdiviezo y Óscar Gilbón, quienes ya tenían en sus manos los cinco millones de pesos retirados de los dos mil 500 monederos HSBC, decidieron borrar las huellas del fraude de las tabletas electrónicas.

Ver: Alumnos excelencia BUAP confirman fraude de las tabletas

Por esto, la Secretaría General y la Tesorería de la BUAP le pidieron su renuncia a Isis Doger como encargada de la Dirección de Asuntos Escolares y Laborales de la BUAP, así como a todo su equipo que participó en el desvío de los recursos federales que en inicio eran para las becas de los 4 mil alumnos con los mejores promedios.

Desesperado, el proveedor acudió ante un director de un portal de noticias y columnista en un periódico local para recuperar el dinero que le fue incautado por la PGJT y cobrar los 650 mil pesos pendientes. El “periodista” prometió publicar la información y buscar un acercamiento con las autoridades de la BUAP, sin embargo esto no sucedió y a cambio, el empresario fue amenazado días después.

Dos años después y rumbo a la reelección de Alfonso Esparza como rector de la Benemérita poblana, el empresario que compró la mitad de las tabletas no ha recuperado el más de medio millón que le debe la BUAP; los alumnos siguen siendo engañados por su universidad con becas que sirven para desviar recursos públicos; y los directores son desechados tras culminar con un nuevo fraude.

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