La comunidad universitaria de la BUAP tendrá la oportunidad histórica de elegir una nueva rectoría; libre de toda influencia autoritaria e impositiva. Podrá elegir por primera vez en décadas a una persona honesta, reposada, con ganas de hacer las cosas bien
La Cuarta desde Adentro
Por: Jorge Hernández Aguilera / @JorHeAguilera
“La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.”
JORGE LUIS BORGES
He tenido la inmensa fortuna de ser hijo de lo público. En el sentido académico agradezco y debo mi formación a la Universidad Autónoma de Puebla. Cursé mis estudios de nivel medio superior en la Preparatoria Enrique Cabrera Barroso; coincidió mi etapa preparatoriana con la sucesión rectoral del impresentable Enrique Agüera, al tiempo se daba la elección de la dirección de la preparatoria Enrique Cabrera.
De igual forma cursé mis estudios de licenciatura en Derecho, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, donde constaté la grotesca renuncia obligada del exdirector de la facultad, Carlos Antonio Moreno Sánchez, quien fuera electo para el periodo 2014-2018; saliendo por la puerta de atrás –casi perseguido- en el año 2016.
De manera circunstancial, apoyando a compañeros que aspiraban a representar al estudiantado dentro del consejo universitario y de unidad académica, fui conociendo y comprendiendo la maquinaria antidemocrática de la universidad, maquinaria vigente y siempre alerta para entrar en operación en cualquier momento, sin importar las formas, ni el grado de violencia.
La citada maquinaria es alimentada por diversos sectores de la universidad, mismos que de menor o mayor medida, contribuyen a la despolitización del estudiantado, así como al ambiente de frivolidad y desinterés por lo social, de quienes somos becarios del pueblo e hipotéticamente deberíamos estar enfocados en coadyuvar en las mejoras sociales.
El sector universitario desde el rectorado de José Doger Corte, se ha mantenido al margen de toda vinculación con las causas sociales, cobra sentido pues dio inicio en ese periodo la instauración del modelo neoliberal-educativo en la universidad.
La fragmentación en los horarios de clase es muestra de ello, contrario a lo que acontecía en décadas anteriores donde se compartían todas las asignaturas con un mismo grupo; la dispersión de horarios de clase en la actualidad imposibilita conocer al total de los compañeros de generación.
Es inverosímil atribuir la opaca y corrupta gestión de la universidad a la élite administrativa o a la volátil pseudo élite estudiantil. Es de conocimiento público dentro del estudiantado las fiestas sumamente vulgares, donde se repartía alcohol barato y promesas de intercambios, así como de calificaciones obsequiadas. La transacción entonces de la compra del voto, tenía menos valor que un kilo de frijol con gorgojo; se reducía a cerveza tibia y promesas incumplidas.
Quien no puede lo menos, jamás podrá lo más: partiendo de la premisa del desinterés del estudiantado en elegir dignos representantes según los intereses del colectivo; suena a ilusión la exigencia en la transparencia del uso de los recursos públicos. Aunque hay un antecedente, en la historia reciente.
Ver: Consulta Popular para juicio a expresidentes
Corría el mes de diciembre en el año 2018; se discutía en la cámara baja la conformación del paquete presupuestario, donde hipotéticamente tendrían un mínimo recorte las universidades públicas. A la postre no fue así. Malinterpretaron al presidente de la república los rectores de la cúpula dorada del espectro público.
Al estilo 132; compañeros de diversas universidades públicas del país; incluyendo la UNAM, el Politécnico, la UAM y un grupo minúsculo de la BUAP, a través de la Red estudiantil de jóvenes por la democracia (en la que quien escribe fuera el enlace en Puebla), desplegamos un reclamo virtual hacia las administraciones de nuestras universidades. Expresándonos en contra del recorte presupuestario al sector educativo superior, pero a su vez, exigiendo auditorías externas, para las universidades.
La citada campaña de reclamo y exigencia social fue ampliamente cubierta por medios informativos, incluso dueños de la carroña informativa como Ciro Gómez Leyva, difundieron dentro de sus espacios nuestra actividad de exigencia estudiantil. Invariablemente las autoridades fueron occisas a las exigencias nuestras, pero timbramos en cierta medida al aparato burocrático, de manera espontánea y vía twitter, nuestro reclamo fue replicado miles de veces, hasta ser tendencia virtual.
Lo anterior sólo tiene intención de ejemplificar que cuando la causa es justa y el espíritu transformador late en el corazón del estudiantado; los cotos de poder se ven reducidos al mínimo.
A mediados de Septiembre próximo, tendrá fin la tenebrosa y nublada gestión de Esparza Ortíz. Quien ha sido renuente a los llamamientos de las autoridades para el esclarecimiento del uso de los recursos. Son diáfanos los casos de inflación de precios en obras y adquisición de servicios, mismas que iremos desglosando eventualmente a través de este espacio.
La comunidad universitaria tendrá la oportunidad histórica de elegir una nueva rectoría; libre de toda influencia autoritaria e impositiva. Podrá elegir por primera vez en décadas a una persona honesta, reposada, con ganas de hacer las cosas bien.
Es notoria la cargada institucional y el apoyo abierto que el todavía rector, Alfonso Esparza Ortiz, ha dado para con la Dra. Lilia Cedillo Ramírez. Baluarte esperanzador del Agüerismo vigente en la universidad, mismo que siente peligrar su posición de privilegios e impunidad, de no llegar la Dra. Lilia al máximo encargo universitario.
Comparto para el anecdotario, mi exigencia virtual respecto a la citada auditoría externa.