Parece que la pandemia y el voto computarizado serán el gran pretexto de Alfonso Esparza, para prolongar en la BUAP al menos cuatro años más la corrupción, impunidad y privilegios en la encarnada sucesión personificada en Lilia Cedillo
La Cuarta desde Adentro
Por: Jorge Hernández Aguilera / @JorHeAguilera
“Es necesario tener en cuenta que las elecciones también pueden matar una democracia” – Giovanni Sartori.
Contrario a lo planteado por el presidente de la república, respecto al gradual retorno a clases presenciales a partir del mes de agosto; la universidad autónoma de Puebla ha anticipado que en definitiva el semestre entrante será cursado desde la virtualidad. Naturalmente la duda se impone: ¿La decisión anticipada -opuesta a lo programado por el gobierno federal-, tiene relación alguna con la sucesión rectoral que se disputará en septiembre próximo?
En días pasados la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Puebla, reportó que entre 94 y 96 por ciento de los maestros cuentan con la vacuna contra el covid-19, tras la jornada de vacunación que dio inicio en mayo pasado. De igual forma la Secretaría de Educación Pública informó que en nuestra entidad más de 123 mil docentes han sido vacunados.
En las semanas próximas dará inicio la vacunación para personas mayores de 18 años; aunado a ello desde el centro de detección biomolecular (donde la Dra. Lilia Cedillo ha sido la protagonista institucional), la universidad ha empleado todos los recursos internos, económicos y propagandísticos para promover las diversas acciones de prevención y combate al Covid.
Con los factores anteriormente descritos, resulta inexplicable que no se contemple la posibilidad del regreso a clases presenciales. El sentido común dicta que la decisión trasciende la situación pandémica; la determinación tiene un aroma político: facilitar la operación electoral para imponer desde la virtualidad al sucesor de Alfonso Esparza Ortiz.
El hecho de que las clases presenciales sean postergadas hasta el mes de enero conlleva a que las elecciones de rector sean “celebradas” mediante voto cibernético. Nunca antes el dedazo fue llevado a la literalidad. Bajo el esquema de elección cibernética, la elección será definida por un “click”, presionado desde el computador del señor rector.
Por vez primera en su historia, la comunidad universitaria elegirá a la máxima autoridad estudiantil desde la comodidad de su smartphone; posibilitando así un cómodo fraude electoral. En condiciones presenciales resulta sumamente complejo contrarrestar la operación electoral del aparato institucional. En el terreno virtual será prácticamente imposible.
Ver: Autonomía universitaria: ¿Dimisión a la rendición de cuentas en la BUAP?
En el plano internacional podemos ejemplificar con múltiples hechos las razones para desconfiar de la herramienta del voto electrónico, cito brevemente algunos casos emblemáticos:
- En 2004, el Secretario de Estado de California, Kevin Shelley, des-certificó y prohibió el uso de ciertos modelos de urnas electrónicas Diebold en cuatro condados, y ordenó a 10 condados adicionales dar pasos para mejorar la seguridad y confiabilidad de dichos equipos (Lucas 2004), al descubrirse que el software con que habían sido enviadas dichas urnas no era el mismo que el que se había sometido para certificación.
- La elección municipal de 2005 en Montreal, Canadá, se realizó utilizando urnas electrónicas, con resultados desastrozos — Del órden de 45,000 votos fueron contabilizados doblemente (Geist 2006). La autoridad electoral realizó un análisis de las elecciones, y publicó un amplio reporte (DGEQ 2006) analizando las causas y cursos de acción a seguir, entre los cuales se menciona la necesidad de tener acceso completo al código fuente, el empleo de pruebas de funcionalidad, establecimiento de un plan de respaldo en caso de problemas, la implementación de medidas estrictas para almacenamiento y resguardo de los equipos. Marcel Blanchet, funcionario electoral en jefe, opina que las urnas y terminales de votación electrónicas son tecnologías vulnerables. Más allá, la manera en que fueron manejadas no ofrece suficiente garantía de transparencia y seguridad para asegurar la integridad del voto.
- Después de que Holanda fuera uno de los países pioneros en implementación de urnas electrónicas, el grupo Wij vertrouwen stemcomputers niet (No confiamos en las computadoras votantes) presentó en vivo, en el programa de televisión EénVandaag, cómo modificar la programación de las urnas electrónicas Nedap. Este hecho llevó a un amplio debate, que culminó con un reporte de la Comisión Asesora en Procesos Electorales, recomendando en 2008 revertir la recomendación que llevó a la implementación del voto electrónico, y rechazando la propuesta de reimplementar una nueva generación de urnas electrónicas paliando este problema. Hoy en día, los procesos electorales holandeses son nuevamente en papel, con conteo manual.
Descritos los tres momentos anteriores, en los que países de primer orden constatan la nula certeza que provocan las votaciones electrónicas, ¿qué podemos esperar de la universidad de Puebla? Donde a nombre de la autonomía universitaria se han alimentado durante décadas actitudes porriles y antidemocráticas que coadyuvan a la desconfianza institucional. Es diáfano que los dados, (virtuales) estarán cargados.
Las exigencias mínimas para transparentar –relativamente- la elección deben versar en la vigilancia de la operación del centro de cómputo que recaude los resultados, es decir, quienes participen como candidatos deben tener la facultad de nombrar a un representante especializado en la ciencia computacional.
Dicho representante debe conocer previamente las características del software que será utilizado para el proceso electoral. De igual forma deberá estar acreditado para monitorear plenamente el funcionamiento del centro de resultados, en el desahogo de toda la jornada electoral. De no concretarse estas mínimas garantías, la certeza y legitimidad de quien resulte electo será nula.
Está en disputa la posibilidad de regenerar el putrefacto aparato universitario. Las coyunturas nacionales y el proceso de transformación han abierto una puerta para construir una universidad diferente y nueva. La “novedosa” elección computarizada puede ser un factor determinante para impedirlo y así mantener viva a la pequeña burocracia dorada, que habita en el corazón de la universidad desde los tiempos de José Doger Corte.
Parece que la pandemia y el voto computarizado serán el gran pretexto de Alfonso Esparza Ortiz, para prolongar al menos cuatro años más la corrupción, impunidad y privilegios en la encarnada sucesión personificada en la Dra. Lilia Cedillo.
Esperamos que las vacunas nos protejan del virus de la imposición. Que las vacunas logren sanear a nuestra universidad de la enfermiza corrupción.